Una de las primeras cosas que aprendemos como
misioneros es que debemos ser flexibles y adaptables, y esto se refiere a
muchas cosas, no solo al ministerio.
Unas semanas atrás escribí acerca de “los nuevos comienzos” que mi Padre Celestial está haciendo en mi vida, y escribí acerca de estar un mes en República Dominicana y luego partir hacia Honduras, aquí es dónde empieza mi lección acerca de ser flexible y adaptable, pues unas semanas antes de emprender mi jornada misionera, me avisaron que después del entrenamiento en RD regresaría a Costa Rica por dos meses más, mi mente cuadrada sintió un choque al escuchar la noticia, pues ya estaba preparada y mi plan estaba listo.
Unas semanas atrás escribí acerca de “los nuevos comienzos” que mi Padre Celestial está haciendo en mi vida, y escribí acerca de estar un mes en República Dominicana y luego partir hacia Honduras, aquí es dónde empieza mi lección acerca de ser flexible y adaptable, pues unas semanas antes de emprender mi jornada misionera, me avisaron que después del entrenamiento en RD regresaría a Costa Rica por dos meses más, mi mente cuadrada sintió un choque al escuchar la noticia, pues ya estaba preparada y mi plan estaba listo.
He ahí mis errores, 1- yo creí estar preparada, 2- mi
plan. Es interesante ver que a pesar del tiempo uno no termina de aprender que
no debe tener tanta confianza en sí mismo como para no preguntar a Dios, y que
mi plan jamás será el plan A.
Con esto aprendí a ser flexible y adaptable no solo en cosas concretas como cultura y ministerio, ahora lo aprendí acerca del tiempo y del cambio, estar dispuesta a no renegar cuando las cosas cambian, cuando los planes no son como yo esperaba y entender que el plan de Dios nunca será el plan B, Él ya tiene todo determinado.
Con esto aprendí a ser flexible y adaptable no solo en cosas concretas como cultura y ministerio, ahora lo aprendí acerca del tiempo y del cambio, estar dispuesta a no renegar cuando las cosas cambian, cuando los planes no son como yo esperaba y entender que el plan de Dios nunca será el plan B, Él ya tiene todo determinado.
Ahora estoy en Dominicana y esto me ha hecho aprender grandes lecciones para
mi vida:
a-
Jeremías 29:11 es real en mi vida,
sus planes y pensamientos son más altos que los míos.
b-
Cuando acepto el cambio tanto de
planes como de tiempo, Él me bendice; ahora tengo dos meses más para darle tiempo de calidad a mi amada familia en Costa Rica.
c- Cuando parta hacia Honduras en enero, no será un cambio tan brusco para mí y mi familia.

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